La Carrera 13 Bogotá: De día una zona comercial, de noche una galería de arte

4. Rostros que divierten y miran los carros pasar junto a la Torre Colpatria.

La alcaldía de Chapinero se dio a la tarea de recuperar el espacio público de la carrera 13.

En la carrera 13 Bogotá, a las 7 de la noche, los comerciantes cierran las persianas de sus negocios. Se escucha el estruendo habitual, el ruido metálico de la despedida. Unas horas más tarde, como animales nocturnos, decenas de artistas urbanos salen a pintar grandes murales en las fachadas, hasta la madrugada.

Por primera vez no se trata de un acto delictivo. Es una suerte de pacto entre las partes. La alcaldía de Chapinero, en comunión con los comerciantes del sector y los artistas urbanos, lanzó un proyecto para recuperar el espacio público con gestos de reconciliación y no con recursos policivos.

El objetivo es convertir la carrera 13 en una galería urbana nocturna que atraviese el corredor entre las calles 63 y 53. Todo se da en el marco del proyecto Lourdes Corredor Cultural Jorge Olave Sierra ‘La magia de la 13’, para que este se convierta en un lugar turístico.

La iniciativa, que tuvo una convocatoria previa en la que participaron 176 propuestas, contó con una inversión de 155 millones de pesos.

En un comienzo, les pidieron a los comerciantes que describieran el sector en una palabra. Desgastado, inseguro, oscuro, peligroso, contaminado, ambulantes, indigentes, fueron los términos más usuales entre 400 consultados.

Otros fueron más prosaicos, no pudieron ocultar su malestar, y definieron el lugar como un “corredor sucio, podrido, polvoriento”.

El rayón, que algunos de ellos condenan como el más vandálico, es una patología urbana mundial que le cuesta a la ciudad millones de pesos. Pero también les cuesta a los comerciantes, que debían limpiar casi a diario sus fachadas.

“Hemos trabajado junto con ellos, los hemos involucrado. El grafiti era el vandalismo encarnado para ellos. Pero los hemos enamorado de él. Entendieron que no es por nosotros, sino por su ciudad. Incluso, en las noches nos han pasado billetes y los borrachos nos abrazan porque sí se ve el cambio”, cuenta Julie Cortés, gerente general de la corporación Topofilia, encargada de organizar la convocatoria y el proyecto.

Esa tendencia de urbanismo decorativo, en Chapinero, tiene hoy un efecto viral. El vecino, al ver el mural ajeno, dice de inmediato: “Yo también quiero uno”.

“Banksy se inventó hace años que las rejas de los locales eran la oportunidad del arte callejero. Acá se ha querido replicar ese modelo. Además, la 13 tiene un movimiento de artistas independientes fuerte: hay diseñadoras y pequeños empresarios que le apuestan a un estilo urbano. Y ahora también puede convertirse en una vitrina para artistas reconocidos y no reconocidos”, dijo Carlos Mendoza, asistente del despacho de la alcaldía.

Ahora, en un recorrido desprevenido, se pueden ver 92 murales y fotografías iluminadas, como si se pasara por un corredor de arte viviente, siempre cambiante; una galería urbana que refuerza la estética local.

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